Textos, textos y más textos. ¡Hay demasiados en el mundo! Y con la cantidad de sitios web que hay, más aún. Estamos en la era de la inofixación y para conseguir tener visibilidad es imprescindible hacer una redacción de calidad.

Está claro que todos sabemos escribir. O eso se supone, que ahí cada acecinato lingüístico… A la gente le gusta hacer bullying maltratar al dicionario cada 2 por 3. Pero, a mi juicio, lo peor de una mala redacción va más allá de las faltas de ortografía.

¿Has leído alguna vez un texto que no entiende ni quien lo ha escrito? Me refiero a esos ladrillazos que dicen poco o los que dicen demasiadas cosas inconexas entre sí. Esos con los que uno acaba con la cabeza más confundida que cuando se aprende alemán.

En este vídeo te hago un resumen con más ejemplos de lo que a continuación te explico.

Cosas a tener en cuenta para redactar

El objetivo de un texto, como de cualquier otro mensaje, es transmitir una información. Por lo tanto, como persona que lo redacta debes hacer todo lo que esté en tus manos para que la información que quieres transmitir llegue correctamente.

A priori parece fácil, sí.

Como montar un mueble de IKEA. Te vienen los planos, la llave allen y parece que un crío podría hacerlo. Y después resulta que hay que acabar llamando a Kristian de Bricomanía para lograr que el mueble quede bien.

Para hacer una redacción de calidad debes tener en cuenta estos factores:

El tiempo es oro

Por ello es importante abreviar la información; sólo decir lo que es imprescindible para que el texto se entienda.

Cada persona es un mundo

Te aseguro que esta afirmación es cualquier cosa menos un topicazo.

La subjetividad es un elemento que juega en contra de la comunicación.

Estoy convencido de que en más de una ocasión te ha pasado que querías decir una cosa y la persona a la que te diriges entiende algo muy distinto.

En el lenguaje hablado es muy fácil que esto suceda.

Pero en el escrito lo es aún más. Faltan elementos que ayuden a entender al mensaje como el tono de voz, la mirada, el movimiento del cuerpo… En conclusión, el lenguaje no verbal.

Por ejemplo, estoy seguro de que más de una persona pensará que soy un borrego por haber escrito ahí, acecinato y dicionario en el segundo párrafo. Cuando estaba haciendo uso del sarcasmo. Un sarcasmo que es muchas veces difícil de pillar en los textos.

Por cierto, lo único que tengo de borrego es que soy buenazo como un corderito. Beeeeeeeeee.

Es imprescindible que a la hora de escribir tengas muy en cuenta que el mensaje puede ser entendido de miles de maneras. Y que la interpretación que se le dé depende, aparte de la persona que lo lee, de las circunstancias en las que lo lee.

Las emociones que una persona tiene en un momento puntual afectan a cómo interpreta los mensajes que recibe.

¿Problema? Es imposible que sepas las emociones que estarán experimentando los lectores de tu texto.

Hay gente con muy mala leche

¿Has olido alguna vez la leche podrida? Eau de toilete Mofeta seguro que huele mejor. Bueno, pues hay personas que tienen esa mala leche en sus venas. Para los hispanoamericanos, aclaro que en España decimos que alguien tiene mala leche cuando su carácter es más intratable que una cobra hambrienta.

Esto te lo cuento aquí porque te puedes encontrar con personas que le quieren buscar los 3 pies al gato a un texto que hayas hecho. Y sacar de contexto las palabras para usarlas en tu contra.

Y palabras con significados puñeteros

No es lo mismo decir la concha de su madre en Madrid que en Buenos Aires. Mientras que en la capital de España se entiende que es una joya o algún elemento decorativo procedente del mar, en la de Argentina se entiende que es [CENSURADO].

Para hacer una redacción de calidad hay que tener mucho cuidado con el significado de las palabras. Puede que el ejemplo que acabo de poner sea muy conocido y sea un caso que depende del lugar en el que se lea.

Sin embargo, en una misma región una palabra puede tener varios significados que hacen el texto incomprensible.

Si te pido que me dibujes un cubo, ¿dibujarías uno de agua o un paralelepípedo? Si te digo que alguien me dio muchas cartas, ¿crees que tendré muchos sobres que abrir o que estoy jugando al póker? Aaayy, maldita polisemia

Otro caso en el que las palabras pueden ser muy puñeteras es que uno crea que significan una cosa cuando realmente significan otra. Para ejemplificar esto tengo una historia tan graciosa como bochornosa…

Hace años tuve un trabajo de verano en el que había una compañera que tenía un bebé. Un día vino muy contenta porque su renacuajo había dicho sus primeras palabras, mucho más temprano que lo habitual. Voy yo y le digo “¡Anda!, ¡qué promiscuo!”; estando seguro de que promiscuo significaba adelantado. Fin de la historia.

Claridad y precisión, la clave de una buena redacción

Cuando redactes debes tener en cuenta que desconoces quién va a leer tu texto, de qué país procede y en qué circunstancias se encuentra. Algo que sí se puede deducir es que esa persona está tan ocupada que apenas tiene tiempo para dedicarte. Así que para hacer una redacción de calidad te recomiendo:

1. Resume, resume y resume

En este lugar hay muchos ejemplos de lo que NO hay que hacer para conseguir una redacción de calidad. Foto: Presidencia de la República Mexicana.

En este lugar hay muchos ejemplos de lo que NO hay que hacer para conseguir una redacción de calidad. Foto: Presidencia de la República Mexicana.

Trata de decir muchas cosas con pocas palabras.

Para conseguirlo es bueno separar muy bien definir las ideas que quieres transmitir. Poner un objetivo a tu mensaje. Y eliminar cualquier palabra que no contribuya con ese objetivo.

2. Usa un vocabulario adecuado

Si tienes dudas con el significado de una palabra, ¡consúltalo! Mirar en el DRAE es gratis.

Si estás usando una palabra polisémica asegúrate de que quede bien claro cuál es el significado que quieras emplear. Sino, vas a elevar un problema al cubo (operación matemática).

Ten muy claro a quién te diriges. Las palabras variarán mucho según la edad, nacionalidad y nivel cultural de la persona a la que escribes. Si quieres escribir para todo el mundo, te toca ser más neutro que Suiza en una guerra.

3. Ten cuidado con las ambigüedades

A no ser que tu objetivo sea crear ambigüedad, haz todo lo que puedas para eliminarlas de tu texto. Aparte de confusión (y emociones negativas que quedan asociadas a ti o a la marca a la que representes), pueden ser usadas en tu contra. O no. Vaya, ya estoy…

4. Recuerda que los demás no tienen telepatía

Es muy difícil que una persona pueda meterse en tu cabeza para saber qué narices quieres decir. Así que para una redacción de calidad transmite tu mensaje con claridad.

5. Revisa, revisa y revisa

Antes de dar un texto por terminado revísalo bien y busca posibles fallos en su ortografía, coherencia y en todos los elementos que ya te he dicho.

Lo bueno de Internet es que un texto se puede modificar. Lo malo es que a veces puedes llegar a hacerlo demasiado tarde. Por suerte o por desgracia, es algo que sé por experiencia.

¡Qué nadie se pierda esto!

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